¿Pena? ¡Viaja! “El viaje que curó mi corazón”.

13239219_1556353574660893_4588549914936800116_n (1)

 

Este ha sido un año raro, pero raro raro, de altos y bajos de lado a lado. Partí el año con pedazo de viaje a Puerto Rico con dos amigas Españolas, donde dimos la vida.

Me fui de viaje porque venía arrastrando una pena de amor de esas crónicas, de esas que no se iban ni con el Tony Caluga en persona haciéndome un show a diario, estaba mal y no se me quitaba.

Decidí invertir mis lucas y me fui de viaje con dos amigas bien aventureras, de estas que apañan a todas. Sin pensarlo mucho, le hablé por Skype, le dije que teníamos que decidir el destino donde nos encontraríamos este año. A ella la conocí cuando viví en Estados Unidos hace un par de años, pero esa historia ya es harina de otro costal y tardaría la vida en contar eso, en resumen, con mi amiga hemos recorrido Hawaii, Las Vegas, San Francisco, San Diego, un par de pueblos entre medio, un sinfín de fiestas y un millón de historias; era la persona precisa para ayudarme a sacar la pena.

(Skype)

 -“Hola hola! Como anda Madrid?”

– “Pola Polilla!!! Bien, te extraño! ¿Dónde nos iremos este año?

-“Necesito playa, sol, arena, fiesta, cervezas, amigas, aventura, conocer gente, olvidarme de todo y que quede bien lejos”

-“ ¿Puerto Rico?”

-“Puerto Rico”

13265976_1556355377994046_6846178797664209301_n

5 meses después estaba arriba del avión rumbo a la actual playa más paradisíaca del caribe, me fui el camino entero pensando en lo pegada que soy y lo destrozada que estaba a pesar de que habían pasado ya meses (y hartos!) desde que mil pedazos de mi corazón, volaron por toda mi habitación(8). Sabía que con este viaje iba a volver una mujer renovada, los viajes siempre, siempre te hacen cambiar y ser una mejor persona, he ahí donde radica mi deseo insaciable de recorrer la mayor cantidad de lugares en los que nunca he estado.

10 horas de escala en Lima, papas fritas en un restaurante caro del aeropuerto (Echando un par de puteadas por el pago extra, pero el hambre era mayor) un par de horas durmiendo en los asientos, unos cigarros en un café (otra vez caro) y conversaciones varias con personas del aseo. Avión, Colombia.

7 horas de escala en el aeropuerto de Bogotá, Colombia. Un desayuno de los Dioses por 3 lucas Chilenas, tremendo Tuna Melt con café Colombiano, una simpática niña atendiendo el boliche y una hora de conversa con ella, buena compañía para desayunar, ya que eran las 7Am en un aeropuerto donde no conocía a nadie. Termino mi comida, sigo mi camino, busco mi puerta de embarque, me quedan como 4 horas, dormiré.

Avión, Puerto Rico.

 

Clima maravilloso, gente con sonrisas de oreja a oreja, todos muy simpáticos, un vuelo largo, pero me las dormí todas. Aterrizo, whatsapp

-“Chicas, llegué!”

-“Estamos en el hotel”

-“Voy”

No veía a mi amiga hace un año, y a su amiga la iba a conocer recién, poco a poco empecé a dejar de pensar en aquella pena que tenía y en algún momento me vi a mi misma sin pensar en él por mucho rato. Me bajo de la van que me llevaba del aeropuerto, miro por la ventana y de brazos abiertos me esperaba, gritos, abrazos, koalas, emoción: Estábamos ambas en Puerto Rico, en la eterna felicidad, nada podía salir mal. De pronto ya, la pena desapareció, estaba feliz!!!

Primera noche de reencuentro, de conocer a su amiga y de tomar cervezas. Cena: Arroz con habichuelas, obvio (la comida es mi parte favorita de los viajes), adicción a esa comida y amor eterno!!! (subí como 5 kilos en el viaje y me importaba nada). Unas cervezas, contar la historia en persona porque hablarlo no es lo mismo que 20 audios por whatsapp. Opiniones varias, tema cerrado, no se habla más! Vamos a ponernos monas (lindas, para los Españoles) que hoy nos vamos de fiesta!

Previa: Ron

Caminamos a la discoteca de moda en Puerto Rico, vestidas tan elegantes como medias (enteras) promiscua, provocando, por supuesto, no le hacíamos ni cosquillas a las tremendas Boricuas, pero empeño le poníamos. Primera entrada, un grupo de hombres, claramente estos no eran Boricuas “a ver demos unas vuelta a ver que se teje”…”putivueltas” le llamaba mi amiga, morí de risa la noche entera con eso (jajajajaja) otra vuelta más y de regreso donde los gringos “Acá bailemos y hagámonos las lindas”

“Y ya llegó la gozadera, Miami me lo confirmó, y el arroz con Habichuelas, Puerto Rico me lo regaló!(8)” y hasta abajo, y hasta abajo y hasta abajo!!!

Punto aparte la pena que llevaba, que la dejé ahí mismo en la van antes de bajarme cuando llegué del aeropuerto, hasta este momento mi plan iba a la perfección, lo estaba pasando de lujo con una buena amiga en un lugar paradisiaco, con un grupo de gringos mirando y yo creyéndome el hoyo del queque! ¿Ven que hace bien viajar? Es la cura para todo!

Un par de bailes más y  una cabeza rubia con rulos me toma la mano, “Do you wannna dance with me?” o al menos eso fue lo que mi cerebro (ebrio) pensó, porque según mi amiga yo fui la que llegué allá con toda mi personalidad, le tomé la mano y lo llevé a bailar… lo más probable es que haya sido así, pero vamos a confiar en mi relato sano y bonito… entonces? “Sure!”

Yo definiría esa noche con “Amor” pero le estaría poniendo color, la voy a dejar en “Living Young, and wild and free” como diría mi amigo Snoop Dog.

Ricitos de oro, New York, precioso y bien portado! Nadie es profeta en su tierra! Porque pucha que me tiró flores “Y tu llorando por ese otro, mira como estas ahora” me decían.

Termina la fiesta, ni número, ni nombre, ni dirección “See you tomorrow?…no” (esa era la idea no?)

8AM en pie, raya para la suma en la primera noche, esto si que es partir con el pie derecho! Arriendo de autos, a recorrer la isla!

Trekking, comida, trekking, playas, bañarse, bikini, sol, playa y en la arena vamos allá, hace calor, quítate el pantalón, baila morena, baila morena(8)

Más comida, más cervezas, más trekking. Aventura, cuevas, guías, más cuevas, paisajes, más playas. Un ferri, 2 horas, otra isla, más historias, más gente, MAS COMIDA!!!

habichuelas

Fotos y más fotos, agotamiento por tanto caminar, auto, manejar, dos horas, otro destino, la misma isla, historias de Madrid, historias de Chile “Te acuerdas de…? Jajajajajajjajaja” terapia de risa, videos chistosos, cenitas por aquí, cenitas por allá. Hablar con los locales, escuchar el acento Boricua original, reírnos de lo mal que manejan los Puerto Riqueños, terminar manejando igual… (jajajajajaja)

Comer, comer y comer! Hacernos amigas de Boricuas THE REAL, irnos de fiesta con ellos, conocer la vida Puertorriquense como viajera, no como turista. Tomar micro, caminar por el viejo San Juan, chinchorreo y la Gozadera sonando de nuevo.

Pasaban los días, se acababa el tiempo, penúltimo día, playa y tranquilidad, se nos acerca un tipo con acento familiar, otro Español! Amigos!

-“Vamos por una cerveza y a comer?”

-“Vamos”

-“Les presento a un amigo”

-“Hola! Yo invito!”

12512618_1518466128449638_7258007480828087402_n

Y la tarde entera se nos fue en Isla verde, frente al mar, bebiendo cervezas, contándonos historias de Puerto Rico, historias de España “Y por qué esos tatuajes?”  “y ustedes como se conocieron? Dos Españolas con una Chilena?; Te cuento… bla bla bla…

Amigos que uno recoge en el camino, duran y duran (por alguna razón yo recojo Españoles en donde esté!)

De vuelta a Chile, llantito al despedirme, no estoy triste, nos volveremos a encontrar.

Avión directo, 10 horas de puro pensar…

Con la semana en Puerto Rico se quedó la pena, boté el llanto, cerré lo que me venía pesando por motivos que yo aún me pregunto.

Volví distinta, volví más grande, con un par de kilos de más y un par de amigos extras, con un millón de historias que contar, con palabras nuevas y con una energía que sólo un viaje de estas características me podía dar. Ya no lloraba, ya no me daba pena, con el desembarque en Santiago, se despega la sonrisa: “Esto es lo que me gusta, yo este año voy a trabajar sólo para esto”

Y aquí estamos, 7 meses después, con un año encima que ha sido genial, donde he vivido lo que nunca me imaginé, donde se me han abierto puertas que no sabía que existían, donde he querido, me han querido y he dejado de querer, donde no ha habido pena de amor ni alegría de enamoramiento, un año que he estado en el mejor estado que el ser humano puede estar: Completa y absoluta TRANQUILIDAD…

Y sigo trabajando por lo mismo, en Julio me fui a Bolivia (Después les cuento); en Septiembre me voy a Machu Picchu y en Enero me voy por dos meses a recorrer el Sudeste Asiático con varias amigas, entre ellas, adivinen quien…Ole!!!!

(Whatsapp)

-“Tailandia”

-“Vamos?”

-“Vamos!”…

Puerto Rico: Chile y España se fueron de aventuras

 

Continurá…

Anuncios

Vivir sola

stgo 2

Cuando me fui a vivir “sola” a Concepción tenía 18 años, era un bebé; no sabía cocinar, no sabía pagar las cuentas, no sabía hacer absolutamente nada sin mi mamá al lado. De a poco fui aprendiendo, lo primero que aprendí fueron los tallarines, como era el único menú que tenía en mi repertorio, lo hacía todos los días y engordé como cerda; ahí fue cuando un fin de semana viajé a mi casa y mi mamá con ojos de huevo frito me dice: “Hija, te voy a enseñar a cocinar cosas más sanas” y así aprendí a cocinar lentejas y arroz y verduras y de a poco volví a los 54 kilos de toda mi vida.

Vivir sola (con amigas) en la época universitaria, es entretenido, mis papás me daban 15 lucas a la semana que las tenía que hacer durar entre los pasajes, la comida, fotocopias y mis gastos, que se reducían a las cervecitas con los amigos entre la semana o después de clases, entre los cafecitos en alguna cafetería (y me dolía hasta el alma gastar 3 lucas en un café con un pie de limón) y en los pasajes pa ir a casa todos los fines de semana, esos eran mis gastos, bien simplecitos. Todo mi dinero salía del bolsillo de mis papás, porque yo no le trabaja un día a nadie, era un gatito de chalé y puro estudiaba (andáaaaaaa!!! jajajajajaja)

En tercer año me fui a Estados Unidos, iba como un pollito cuando me subí al avión, siempre dependiendo de mis papás, viajando a casa todos, TODOS, los fines de semana, qué iba a hacer si me enfermaba? qué iba a hacer si me faltaba plata? a lo más cuero de chancho no miré atrás, me subí al avión y partí. Durante ese año pasé penas y alegrías, aprendí a resolver problemas sola, aprendí a ahorrar, aprendí a ser independiente, a verme en situaciones límite, a arreglarmelas solita, a distribuir el poco dinero que ganaba como voluntaria en un colegio y a comer lo que me dieran donde estaba viviendo, aprendí a tratar con gente de mucho dinero y gente muy pobre, aprendí a viajar sola (viajé hasta que se me hinchó el trasero) crecí, creci enormemente y le tomé el valor a mis papás, por Dios que los echaba de menos, por Dios que echaba de menos que estuvieran a mi lado al más mínimo llamado, crecí, crecí enormemente.

Cuando regresé tuve el síndrome de volver a depender de mis papás; ya no trabajaba, tenía que volver a a pedirles plata hasta para comprar un huevo y de a poquito volví a la vida de universitaria que me correspondía, pero siempre deseando volver a tener mi independencia…

Y aquí estoy, un par de años después de eso, viviendo sola con una amiga, compartiendo un departamento pequeño, pero acogedor; logré lo que tanto quería: Ser independiente.

Y aquí está lo que me espera a día a día: La parte positiva? la independencia es hermosa, ser una mujer hecha y derecha, no tener que rendirle cuentas a nadie, hacer y deshacer con tu dinero, ir a tomarte 10 caipiriñas si quieres y pasar la tarjeta “me saco la cresta todo el mes, me pago yo mis cuestiones y si quiero me pido 5 más” y así con muchas cosas de la vida de “grande”. Organizar viajes con amigas, viajes grandes donde te pagas todo solita y uno se cree la raja por eso, uno tiene cuenta corriente y entra al mundo de los “profesionales jóvenes” donde cada logro para ti, es un logro para tus papás, donde las juntas con los amigos ya no son con las bálticas en la plaza Perú, sino que son un happy hour con algo pa picar, en un lugar más decente, no va  ser en el barucho de la esquina! donde los viajes con tus amigos ya no son a una cabaña de la playa cercana de tu casa, donde cada uno llevaba un paquete de tallarines y dormiamos achoclonados, donde la idea era tomar toda la noche y todo el día y escuchar reggaeton y woooow!, ahora no, ahora uno va a lugares un poquito más subidos de pelo, arrienda una cabaña decente, duerme bien y come bien, van a restaurantes y de noche hacen asados, al otro día uno sale a disfrutar la playa, anda en bicicleta, recorre. A uno le cambia la vida…

Lo malo? uno crece de “hocico al suelo” a pesar de que sea “lo mismo” que en la U, donde uno vive solo, ya no es 100% igual, aquí uno trabaja todo el fucking día, se levanta a las 6 de la mañana y ya no puedes apagar el despertador, porque es tu pega y como no vayas, te despiden o te descuentan el día y esos pesitos pucha que son valiosos a final de mes!!! Uno llega chato a la casa y te das cuenta que no compraste confort, uno abre el refrigerador y con suerte hay un pedazo de queso añejo, medio verde, mirándote de reojo y ahí te acuerdas que no fuiste al supermercado!!! que en la mañana dijiste “a la vuelta de la pega paso al super, compro confort y algo pa comer” y cuando venías de vuelta ni te acordaste, porque venías tan chato de ese metro de mierda donde uno viene pegado como sticker a la puerta, donde todos te empujan, andan todos hediondos (BÁÑENSE Y LÁVENSE LOS DIENTES!!!!) y tan cansado porque estuviste todo el día en la pega y con suerte tuviste tiempo para tragar en la hora de almuerzo porque dejaste pega pendiente del día anterior o simplemente no almorzaste porque no llevaste comida de la casa o no puedes salir de la pega a comprar o justo el caballero que vende colaciones ese día no fue y el día del coco voy a comprar un almuerzo en Las Condes, la huevá cara!!! parece que fuera de oro; entonces cagaste y te esperas a que salgas, pero tienes tantas cosas en la cabeza que llegas a la casa y tu única esperanza de alimentación es un Maruchán que inteligentemente compraste hace un mes, por si pasaba esto algún día. Y te calientas el Maruchán y prendes la Tele, pero no ves la Tele, la miras no más, estás concentrado en tu Maruchán y en terminarlo luego, para ir a fumarte ese puchito del día, lavarte los dientes, ponerte pijama y echarte como una vaca sobre tu cama, cama que como saliste apurada en la mañana no alcanzaste a hacer y es ahí donde miras a tu alrededor y te das cuenta que está la cagá en el depa, porque todos los días llegas igual, cansada y te da una flojera monumental hacer aseo, entonces cierras las puerta de tu pieza lentamente, te acuestas y pretendes ver una serie, pero a penas pones la cabeza sobre la almohada PUM!! te duermes y despiertas al otro día media atrasada y no alcanzas a hacer la cama y así…todos los días…

Lo peor es cuando te das cuenta que tu ropa está arrugada, porque obviamente nadie te la va a planchar, entonces te das cuenta de otra cosa: “No tengo plancha” porque obvio, te fuiste a vivir sola hace muy poco, entonces no tienes ni una huevá en el depa, entonces dejas los pantalones ahí por mucho tiempo, hasta que te compras ropa nueva porque ya no tienes con qué ir a trabajar, pero los pantalones siguen ahí, hasta que compres la plancha que prometes comprar todos los días, pero la flojera de entrar y comprarla es mayor que tus ganas de ponerte ese pantalón.

Las semanas se arreglan cuando en vez de pasarte directo al depa, te quedas enredada con alguna amiga, tomando once en algún cafecito del barrio, o con un grupo de amigos, en algún after office de la ciudad, pero eso es sólo la primera quincena, porque luego llega la segunda mitad del mes y te das cuenta que te gastaste el sueldo en puras huevás, que te queda pa cargar la BIP y que con suerte vas a poder pagar la colación de $2.200 que vende el caballero ahí en la calle Manquehue, prófugo de la justicia, porque así no paga impuestos y ganamos todos (mi estómago lo agradece).

Y es ahí donde uno echa más de menos que la cresta a la mamá, donde te das cuenta que todas aquellas cosas que antes tomaste por sentado, como por ejemplo la caja con mercadería que me mandaban en la U, la plata semanal que uno tenía en su cuenta rut, los utensilios de limpieza del baño y todas esas cosas chicas que uno juraba que estaban en tu casa por magia, eran porque tus papás lo hacían, porque uno nunca valoraba esas cosas, porque ahora que uno vive solo tiene que preocuparse de arreglarselas solita, de pagar todas tus cosas y que si no compras tú el confort del baño, no vas a tener que con qué ir al baño, que si no compras comida te vas a cagar de hambre un día miércoles a las 9 de la noche y que si no pagas el internet, te lo van a cortar, porque es así como uno crece, a golpe de porrazo, con la experiencia, con la vida, así uno valora a los papás, porque yo ahora daría la mitad de mi sueldo con tal de llegar a la casa y que estuviera calientita y con olor a comida de mamá…pero no, uno vive sola y se las tiene que arreglar a llegar al depa, helado, desordenado (por tu propia culpa) con un maruchán en la despensa y más sola que el 1. Supongo que todos han pasado por lo mismo, hasta que pasa el tiempo y uno se acostumbra, hasta que uno empieza a organizarse y a crecer más y más, porque todos los días aprendo algo que antes me lo hacía mi mamá, porque todos los días descubro cosas que antes las tomaba por sentado, porque tengo que hacer durar mi sueldo y ya no me lo puedo gastar en cualquier cosa total “mi papi me lo paga” es brígido crecer.

Todas las etapas de la vida tienen lo bueno y lo malo, al menos yo veo el vaso medio lleno, a pesar de todas las cosas que me he dado cuenta, me encanta mi vida nueva, me gusta mucho ser independiente (todavía les debo un regalo a mis papás, les juro que les daré algo bacán! pero todavía no, porque aún me estoy adaptando a controlarme con dinero jajajajajajaja) a pesar de todas las cosas, se me vienen otras mucho mayores y aquí estaré yo, como siempre he estado, recibiendo todo cambio de la mejor manera posible y ahorrando cada peso, porque yo no me voy a comprar un depa nuevo, no me pienso comprar un auto ni invertir mi dinero en ropa, de aquí en adelante me voy a viajar la plata completa, pagada por mi, donde yo quiera y con quién yo quiera y eso señores, eso, es absolutamente impagable!

Y llegará algún día, donde estemos todos tomando en un bar y yo diga: “Esta noche yo invito! pidan lo quieran!!” algún día…algún día.

stgo