Carta a mi familia

Nadie dijo que sería fácil. Nadie me obligó a estar donde estoy ni nunca tuve la necesidad de hacerlo, pero nunca pensé lo difícil que sería.

Diciembre siempre ha sido un mes que me produce tristeza, estando en Chile o lejos de ahí. Es un mes lleno de fiestas y celebraciones; es mi cumpleaños que desde hace un tiempo a esta parte ya no me da tanta felicidad, es la Navidad, una fecha tan familiar y llena de significado; y es año nuevo, el fin de 365  días llenos de aventuras, una fecha para agradecer, para abrazar a las personas que más quieres, para comenzar el siguiente año llena de fuerzas y recibir todo lo que venga para ti.

Todos los diciembre llegan con el calor, con el verano, con el comienzo de las vacaciones. Todos mis cumpleaños mi mamá me llama a las 12 y me dan desayuno en cama, mi familia llega a la casa y comienzan las celebraciones. Por lo general mis amigas me invitan a comer, me llenan de mensajes, me abrazan y me lleno de amor. Luego de mi cumpleaños siempre viene una temporada de vacío, de ponerse de acuerdo con toda la familia donde pasaremos Navidad y qué haremos para año nuevo; si nos vamos a la playa, si nos quedamos en casa, a qué fiesta iremos…pero siempre con la tropa de primos que mi familia se caracteriza.

En diciembre hay cola de mono, pastel de pascua, muchos asados, mucha familia, mucho calor, mucha festividad, siempre, siempre rodeada de familia…pero este año no.

Este año decidí que mi vida tenía que dar un giro, tomé mis cosas y me vine al país con el que nunca he estado de acuerdo, un país que discrimina, un país extremadamente lleno de reglas y muy excluyente, me vine a un país en el que nunca he visto mi vida, pero que lamentablemente es el puente para poder tener el trabajo de mis sueños al volver a Chile “Un sacrificio para un bien mayor”. Me vine en época de frío en Chile, llegué al maravilloso verano que nada duró.

Conforme los meses fueron pasando llegó el invierno, esos fríos bajo cero que en Chile solo eran soportables si estaba al lado de la estufa con mi papá tomando té y mi gato rasguñándome las manos, esos fríos que sabias que venían acompañados por comida calórica que mi mamá prepara con tanto amor…acá no, acá el frío llegó con Diciembre, con esa fecha que tanto miedo le tenía, con esa fecha llena de canciones, de amor, de alegría y que a mi sólo me dan ganas de llorar.

Es primera vez que vivo sola y es primera vez que tengo que afrontar el frío invierno en la soledad. Nadie me obligó, yo me lo busqué y por Dios que estoy creciendo, pero no por eso hoy dejo de tener pena. Hoy, a pocos días de navidad, figuro sin mi familia, sin calor, sin comida de mamá. Hoy es de esos Domingos donde me pongo a prueba y veo lo fuerte que puedo ser como para no tomar un avión y volar a toda velocidad donde pertenezco, es de esos días que me pregunto ¿Qué estoy haciendo acá?.. tengo amigos, tengo cariños esporádicos que me llegan cuando encontramos tiempo para vernos, pero nada, absolutamente nada es comparable con el amor de familia en estos tiempos.

Nunca había pasado una navidad sin mi familia, nunca había pasado una navidad con el frío que puede haber en este hemisferio en esta época del año, nunca había sentido lo que realmente es extrañar a alguien, extrañar a tu familia, tus hermanos, tus papás, tus primos, tíos, abuela. La forma de ser que solo tu familia tiene y que nadie nunca entenderá. Es el precio que uno debe pagar por ser ciudadano del mundo, porque una vez leí que una vez que uno deja su país y su casa, se convierte en una fantasma que nunca jamás encuentra un lugar en el que esté 100% feliz.

Si regreso a Chile ahora, habrá miles de cosas que extrañaré de la vida que he formado acá, si me quedo acá, me pasaré la vida extrañando mis raíces, mi familia; si me voy a otro lado, estaré enamorada conociendo las maravillas de lo nuevo que venga y sumaré algo más a las cosas que extrañar cuando quiera salir de ahí.

Dicen que uno nunca debe volver a los lugares que ha sido realmente feliz, dicen que siempre es levemente siniestro volver a aquel lugar que ha sido testigo de algún instante de perfección; pero yo no lo creo así. Si tan solo por estas fechas pudiera viajar y abrazar a mis papás, decirles el valor enorme que uno se da cuenta que ellos tienen al estar lejos, si pudiera contarles que siempre quise vivir sola, pero que pasado el tiempo ya no es tan divertido, si pudiera decirles que nunca más necesito regalos de navidad, que solo necesito tiempo con ellos, escaparnos todos un fin de semana a la playa, o encerrarnos todos en casa a ver películas cuando afuera llueve a cántaros. Si pudiera decirles la vuelta que me ha dado la vida y lo mucho que he crecido teniéndolos a ellos lejos, si pudiera decirles que veo mi vida entera viviendo cerca de ellos para poder tomar té con mi papá y comer pie con mi mamá las veces que fuera necesaria… si pudiera decirles tantas cosas que nunca salen cuando se tienen en frente.

Si pudiera decirle a mi mamá cuanto extraño que nos riamos de todo hasta llorar, que amo cuando imita a la gente y nos reimos sin parar; si pudiera decirle a mis hermanos lo mucho que extraño sentarme a tomar una cerveza con ellos y conversar de anécdotas de hace años, lo mucho que extraño planear que haremos para año nuevo y juntarnos con amigos de la vida, si pudieras decirles que nada, absolutamente nada vale más la pena que ellos, si pudiera decirles lo mucho que los echo de menos, lo mucho que intento no pensar en mi casa, lo mucho que intento poner mi cariño en otras personas y lo fuerte que me he hecho estando acá…

Creo que una persona no crece cuando comienza a vivir una vida de adulto, una persona no crece cuando es más exitoso laboralmente, quizás para muchos si lo es, pero para mi, una persona crece realmente, cuando ha crecido desde adentro, cuando ha aprendido a valorar las cosas que realmente importan de las maneras más inesperadas, cuando la vida realmente te enseña que es lo importante.

Esta navidad, debo estar agradecida por todo lo que he aprendido, por todo lo que he crecido y conocido a mi misma, por lo mucho que he sabido valorarme en absolutamente todo aspecto, por haber aprendido que es lo que realmente importa en mi vida y poner mis prioridades donde corresponden. Esta navidad debo agradecer por haber crecido muchísimo de adentro hacia afuera, por darme cuenta que esta decisión de haberme venido ha sido única y exclusivamente para crecer, para pasar por lo peor y lo mejor en corto tiempo, para ver de lo que soy capaz, para vivir en soledad, para aprender a estar sola, para dejar de ser dependiente emocionalmente, para valorar todo aquello que la vida siempre me ha puesto en frente pero que jamás vemos hasta que estamos un domingo de invierno, a siete días de navidad, en tu bien logrado departamento de soltera, tomando té y pensando en todas aquellas personas que realmente llenan tu corazón.

Sólo quiero decirle a toda mi familia, papás, hermanos, tíos, primos, abuela; lo importante que son para mi, quizás nuestra familia siempre ha sido más particular al resto, más “achoclonada”, más apasionados, más unidos, pero no la cambiaría por nada. También quiero decirle a todos mis amigos y aquellos que están lejos de sus familias para estas fechas, lo importante que es decir lo que sienten y lo grande que seremos al volver a donde pertenecemos, porque sea donde sea que estemos, jamás, jamás hay que olvidar las raíces que nos trajeron donde estamos ahora.

Feliz navidad Chile de mi corazón! Con el dolor de mi alma, me encuentro a mucha distancia y la pena me llena de los pies a la cabeza, pero no me daré cuanta cuando pasen los años y esté abrazando a mis papás y diciéndoles lo orgullosa que estoy de ellos y lo feliz que soy de que sean mis padres.

Gracias por tanto 2017! Siempre será uno de los mejores y el más grande año de mi vida…porque a pesar de toda la pena, todo me trajo hacia ti, al único que me hace sentido cuando veo que nada lo tiene, al que me hace pensar que la vida me trajo hasta acá para darme el más grande de los regalos: A ti.

familia

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