Don’t go away…

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Vengo a contarte algo: No eres un hijo de puta

Vengo a contarte algo que ya sabes, algo que yo sé: No eres un hijo de puta, simplemente sabes lo que quieres. He peleado conmigo misma tratando de entender el por qué, tratando de odiar hasta el más mínimo detalle que pudiera ser repudiable, la más mínima señal que me haga dar cuenta que es esa la razón por la que debo odiarte y tal como en la película, he llegado a la conclusión que lo que más odio de ti es que no puedo odiarte, no puedo enojarme, no puedo gritar hijo de puta desde el balcón más alto de Santiago ni beberme la botella entera para olvidar lo desgraciado que fuiste, porque no lo fuiste.

Hoy mi cabeza lucha entre entender que alguien muere, que alguien se va de tu vida no porque tu lo quieras, cuando alguien se muere cuando tu quieres en demasía es peor que te dejen cuando te han desilusionado; cuando alguien se muere en vida, cuando alguien se hace a un lado de tu vida y tu quedas queriendo con más fuerza que antes… no existe el repudio, no existe el odio, no existe la desilusión, no existe nada. Existes tú en medio de la nada dándote vueltas noches enteras tratando de entender por qué, por qué se muere, por qué te lo arrancan de tu vida, donde la solución más lógica que tu cabeza encuentra en ese momento es sumergirse en alcohol hasta que no puedas caminar, donde tus amigas son las más amigas por permitirlo, porque vamos! entienden y todas hemos pasado por lo mismo, donde escuchar a Oasis a todo pulmón un domingo en tu casa sola, gritar “Don’t go away” como si estuvieras en el concierto más importante de la banda, donde eres el personaje principal, donde terminas con la botella en la mano, los cigarros prendidos y apagados por mil en un cenicero de vaso plástico que de flojera nunca compraste uno mejor, donde piensas que con el canto se va todo, que con ese canto desgarrador, la botella en la mano y los cigarros en tu boca todo se ve menos doloroso, donde cada cigarro que fumas crees que te lo fumas a él, que te fumas sus recuerdos, que cada vez que apagas uno se apaga una sonrisa más, donde no quieres ver a nadie y te juras a ti misma que con ese último llanto todo se va…

No eres un hijo de puta, eres la sinceridad brutal, al hueso, a lo más profundo de la sinceridad misma, eres Summer en hombre, no soy yo, tampoco eres tu, es simplemente que nos encontramos en momentos distintos de la vida y simplemente uno terminó queriendo más, es simplemente que tienes clarísimo lo que quieres en la vida y yo también, pero no somos ni tu para mi ni yo para ti, esa sensación de haber encontrado exacto lo que andabas buscando y viceversa, pero luego de un tiempo darse cuenta que no, andábamos para encontrarnos, andábamos para saber que quizás no era lo que queríamos, andábamos para que yo pudiera demostrarme a mi misma que sumar tiempo no es sumar amor, porque que importa si para enamorarme basta una hora, que importa si para perderte hizo falta un segundo, que importa que un te quiero se escape en un beso, que importa que en cada abrazo te entregue un poco más de amor del que yo misma creía que podía dar…qué importa si han pasado dos días o dos años…sumar tiempo no es sumar amor, esperar para ver que pasa, esperar para ver qué… así como Summer (500 Summer’s day)  no quería casarse, no quería tener pareja, no quería un amor serio, así como él se llenaba de expectativas esperando que Summer un día despertara y cambiara de opinión, terminó revolcándose en su cama noches enteras hasta encontrársela un día, casada, con anillo en mano, con el amor de su vida… Ella tampoco era una hija de puta, es sólo que en el momento de haberlo conocido a él, no era lo que ella quería, ella realmente quería un amor en libertad, ella realmente quería estar sola…hasta que apareció lo que ella no sabía que andaba buscando y como todos, ahí se quedó. Por eso no eres un hijo de puta, porque eres Summer en masculino, porque yo fui ella hace un tiempo y el Karma siempre vuelve y esto es porque yo lo hice, porque yo fui ella y hoy me toca ser él…

Soy como un animal con dos cabezas en donde una parte sabe que debo olvidarte, una sabe que debo dar vuelta la página y aquí no ha pasado nada, una parte de mi cabeza es consciente y lógica, una parte de mi cabeza sabe que esto es lo correcto, una parte de mi cabeza sabe que ya tocó fondo, sabe que te volviste loca, que debes detener ahora todo lo que piensas y avanzar, porque a lo Cerati, “poder decir adiós es crecer” porque sé que yo no soy lo que tu quieres aunque muera de ganas de que así lo sea, porque yo siempre quiero de corazón, porque yo siempre quiero mucho, porque siempre entrego el corazón entero, porque esa soy yo. Esa parte de mi sabe que debo recomponer todo, empezar de 0, aunque no quiera, esa parte lógica de mi es la que me hace estar bien, la que me hace tomar decisiones correctas, la que me guía por lo que vendría a ser “el buen camino” donde mi cabeza me habla a mi misma y me lo repite mil veces: NO! Amor propio Pole! donde mi cabeza se hace amiga de mis amigas y sus sabios consejos lógicos cuando ellas tienen una vida amorosa de mierda, pero qué más da! si uno también ha dado consejos de mierda. Esa parte de mi cabeza es la que estoy ignorando, la estoy ignorando porque la otra parte de mi cabeza se niega a creerlo, la otra parte de mi cabeza está dispuesta a dejarlo todo, la otra parte de mi cabeza está dispuesta a lo que sea porque ¿Qué hago yo ahora con esto que siento? ¿Dónde lo dejo? ¿Dónde guardo todo este cariño? mágicamente no puedo dejarlo por ahí en un estante esperando que llegue alguien, lo saque de su cajita y lo quiera para él, porque ni si quiera puedo encontrar a alguien guapo caminando en la calle, porque absolutamente nadie me llama la atención, porque incluso cuando estuve a punto de casarme podía mirar para el lado y “jugar” porque ahora no sé que mierda pasa por esta cabeza, no sé que mierda me pasa en el corazón, no sé que mierda tengo en la cabeza y es que simplemente no puedo sacarlo de ahí, es que simplemente el cariño es estúpido, no me entiendo, no entiendo lo que me pasa y esa parte de mi cabeza se resigna solo a sentarse frente a un computador a vomitar los sentimientos y exponerlos al mundo, porque así soy yo, porque esa parte de mi me dice que escribiendo lo borro, que con cada palabra desaparece un poco más, porque esa es mi terapia, porque así como “las palabras se las lleva el viento” espero que estas se lleve los sentimientos también, espero que este viento se lleve junto con el humo del cigarro, las palabras, las sonrisas, las miradas, que se lleve todo y no me lo devuelva jamás o que me lo regrese por una vez más. Porque no existe remedio, porque no existe botella alguna que lo haga pasar, porque no quiero, porque me niego, porque siempre he creído que la gente se pone en tu camino para entregar algo, siempre he creído que la gente se pone en tu camino por alguna razón y no puede ser que esta razón sea para fortalecer lo sensible que soy, porque “Lo que no te mata te fortalece” entonces esa es la razón por la que todo se dio así contigo, porque si es así, que hija de puta que eres vida, esta no era la forma, tú si que eres una hija de puta.

Debo confesar que cada vez es menos, debo confesar que el “tiempo” y la vida si ha podido hacer que sea un escalón menos que el día uno, pero sólo uno, mi fuerte mente me mantiene ocupada pero como diría Drexler “Porque en cuanto me descuido, me atropella algún recuerdo en el pasillo, porque no puedo negarte, te quise sin querer y más que a nadie”. No te puedo culpar, no te puedo odiar, no puedo gritarte con rabia, no puedo tener ganas de que seas un infeliz, porque no tengo la capacidad de maldad en mi corazón y por Dios que odio eso, me encantaría poder ver lo peor de ti, me encantaría poder ver todos los defectos, me encantaría poder botar todo lo que siento con cada lágrima que he derramado o con cada trago que a propósito bebí. Me encantaría poder salir una noche y poder elegir entre (humildemente) todos los que en mi debilidad tratan de subirme el ánimo intentando darme un beso y yo en mi imposibilidad de estar con alguien que no seas tu, no puedo. Es que no puedo, y esa parte de mi cabeza es con la que debo luchar o reconciliarme.

Sé que como todo en la vida esto también pasará y más temprano que tarde lo que hoy me hacía llorar, mañana me hará reír, así ha sido toda la vida, hasta que un día te encuentre por ahí, con alguien de la mano y me de cuenta que si encontraste lo que andabas buscando pero que aún no sabes que lo estás buscando, pero poder al fin de aquí a un tiempo poder recordarte sin quererte, o al menos poder ver a alguien más con los ojos que te puedo mirar ahora. Porque yo sé que volveré a querer a alguien de la forma que te quiero a ti, yo sé que volveré a ver a alguien con los ojos que te veo a ti y está lejos de ser físicamente, si fuera físicamente, me basta un viernes en la noche y encontrar a cualquiera, me basta un día en Tinder para encontrar lo que quiera, me basta una tarde de cervezas en un bar y es que es eso lo peor, es que no sea físico porque realmente no tengo la más mínima ni remota idea de por qué no puedo dejar de cantar “Don’t go away”… 

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