¿Por qué debería seguir viviendo?

Han sido ya un par de días en los que he estado media cabizbaja, días en los que he estado más sensible que de costumbre, días en los que lloro sin razón o por algo muy pequeño, días en que mis noches se convierten en el momento perfecto para pensar, pensar mucho, llorar. ¿Será nostalgia? me pregunto yo, ¿Será pena por algo que aún no descubro por qué?, luego olvido esas preguntas y le echo toda la culpa al estrés y la presión de fin de año: “Debo tener muchas cosas en la cabeza” es la respuesta más sencilla para tanta cosa que se me acumula en el corazón. Prendo la tele y veo noticias negativas, una tras otra, otras tras una, y así por una hora completa, veo la amargura y las pocas ganas de vivir de algunas personas, veo las peleas a la orden del día, que por plata, que por que dijiste que dijo, que porque me cae mal, que porque soy orgullosa(o); gente que no vive, ni deja vivir ¿Por qué estamos tan amargados? ¿Por qué nos cuesta tanto estar felices? en mi caso puedo decir que tengo un cerro de cosas que me presionan y me es difícil ver alegrías durante el día estando tan ocupada, pero intento pensar positivo la mayor cantidad de veces al día que puedo, pero difícil, es muy difícil. Te extraño, te extraño mucho y eso siempre aumenta cualquier situación triste en mi vida, extraño aquellos días en los que uno tenía amigos de toda la vida y nada importaba, aquellos días en los que los problemas no eran nada y podía pasar veranos enteros en el lago, risas, amigos, familia. El problema de hoy es que eso aún sigue ahí, pero no lo vemos, porque tenemos nuestras cabezas y corazones tan enfocados en lo urgente, que no le damos paso a lo importante.

Hoy, en la precisión de la vida misma, una amiga me mostró algo hermoso que encontró, sobre una persona anónima, que hizo su lista de las cosas por las que debería seguir viviendo, y heme aquí, abriendo mi blog para hacer lo mismo. Hoy sobre todo hoy, donde el día estuvo nublado y el cuerpo y el alma también, porque hoy te extraño más que ayer y sólo quisiera un abrazo, porque hoy tengo ganas de acurrucarme, te taparme hasta la cabeza y dejar que todo pase por sobre mi, de pedirle al mundo que pare, para poder bajarme un rato, justo hoy llega a mí, aquella lista que ahora, me hace pensar que es quizás eso lo que necesito: escribir. Porque siempre escribo cuando estoy triste, porque las emociones más fuertes nacen desde la tristeza, desde la rabia, porque las palabras nacen como las flores en la primavera cada vez que se me aprieta el pecho, porque la escritura es para mi, mi arma más poderosa para eliminar las malas energías, porque la escritura es para mi, el vaso de vodka para el que ahoga sus penas. Yo escribo mis penas, las deja en forma bonita, o quizás no tanto, es lo que el papel puede aguantar, es lo que este mundo, tan pequeño e insignificante, mío personal, en donde todo es posible, en donde puedo escribir los versos más tristes esta noche (Neruda) y nunca nadie podrá decirme que está mal, en donde al poner el punto final y cerrar la página, la pena, la rabia y ese nudo en la garganta, quedan olvidados; quizás por un momento, quizás por dos momentos o quizás no vuelven más.

Quizás necesito hacer una lista de mis razones por las que debería seguir viviendo, fue lo que pensé y no por tener pensamientos suicidas, sino porque muchas veces estamos tan ocupados viviendo, trabajando, pasando los días, que olvidamos por qué lo estamos haciendo. Hoy me voy a detener, para escribir mis razones, me voy a detener de la rutina diaria para dejar las planificaciones del colegio y mi yo profesional, para dedicarme a esto, a lo que más me gusta y escribir las razones por las que yo creo, que debería seguir viviendo, hoy, mañana y siempre, en fin, hasta que Dios así lo quiera.

Aquí voy…

La risa, la risa que da cuando algo es gracioso, la risa que da en mute, cuando uno se ahoga, cuando ya no se puede más, cuando las lágrimas son de no poder más de reirte, cuando te caes al suelo y pegas patadas a la nada, esa risa, esa risa que tanto me encanta.

El amor, el amor de hermanos, el amor de querer tanto a tus hermanos como si fueras tu misma, ese amor que no se compara con nada, ese amor que no lo da un amigo, que no lo da un tío, el amor de hermano, de recordar cosas del pasado, de las bromas internas, de tirarte los platos por la cabeza, olvidarlo en media hora y volver a amarlo, ese amor de compartir experiencias, de haber crecido juntos, de quererse siempre. El amor de padres, incondicionales en la vida, el amor de padres que solo los padres entienden, ese amor por la persona que te dio la vida y que tantas veces tratamos mal, ese amor por mi papá por ser simplemente él, el amor de mi mamá porque es graciosa, porque me demuestra su amor con cada gesto y porque siempre, siempre está ahí para mi. El amor de amigos, de aquellos buenos amigos, que están siempre, aunque no sea físicamente, ese amor de amigo porque uno lo escogió, ese amor de compartir experiencias porque tú lo quisiste, ese amor y lealtad, ese amor de incondicional, ese amor que se da poco, pero que existe. El amor en general, el amor a los abuelos, el amor a los primos (ufff mis primos!! creo que sólo ellos saben cuanto los quiero), el amor a tus mascotas, el amor a la familia, el amor.

Punto aparte es el amor por ti, tu eres de otra galaxia y podrías fácilmente ser mi lista entera de razones para seguir viviendo, vida mía.

Las estaciones del año, sentir el calor de la primavera, ese calor tímido que se acerca de a poco para recordarnos que los días de invierno se están por ir y nos dan una pincelada de rayitos de sol, que nos dejan como lagartijas buscándolos, ese sol tan agradable que nos da paso a las flores, su olor, al amor, a la ropa ligera, los paseos a media tarde, los pies descalzos y el mar. El verano,que por si sólo trae alegría, los días en los uno podría estar con el agua hasta el cuello hasta que los dedos se pongan como viejitos, los paseos a la playa con amigos, con familia, contigo, el pastel de choclo, la humita y los porotos granados….oooh lo porotos granados, son otra cosa!!!. El otoño y su color, el sonido de las hojas cuando uno las pisa, el degradé de los árboles, los chalecos más abrigados sin la necesidad del abrigo aún, el café con una caminata por la arboleda, las fotos de otoño, el viento y las hojas que caen, recordando que se aproximan los días fríos, porque no todo ocurre de golpe, nos dan matices para prepararnos al cambio que sigue en el año, como todo en la vida, sigue su ciclo. El invierno y los días de lluvia, un domingo en la mañana al despertar con una lluvia torrencial, las sopaipillas de mi mamá, la cocina a leña, el pijama todo el día, las películas interminables, pasar el día contigo, acostados con una frazada, tomando té, haciéndonos cariño, la familia, mis papás, y mirar la lluvia por la ventana. El calientacamas, ver televisión o leer un libro que no te deje dormir.

El amanecer cuando vas de camping, el atardecer cuando estás en la playa, los abrazos, las sonrisas anchas y las miradas con amor, tomarse de la mano, decir “te quiero”, conmoverse con los ancianos, cuando mi perro mueve su cola, escuchar un buen tema y cantarlo a todo pulmón, escuchar música en piano y escribir; el asado del domingo, la víspera de navidad, abrir los regalos y dejar los papeles tirados por toda la casa, la víspera de año nuevo y la cena que hace mi mamá, los abrazos cargados de buenos deseos, mirar al cielo, pedir más deseos, pensar en alguien especial y tener la convicción que será un buen año. Mirar las estrellas en las noches de verano, fumar un cigarro y cantar una canción. Escuchar las guitarras y los cantos a coro, las reuniones familiares, los gritos del desorden porque nadie encuentra un tenedor, la música fuerte, el baile, bailar, bailar, bailar.

Comenzar a despertar en la mañana y sentir que me abrazas y me das un beso en la frente. Ese abrazo más fuerte en la mañana un fin de semana, porque sabemos que tenemos todo el día para los dos. El café en el patio, el canto de los pájaros, la visita de los amigos y las buenas historias. Cuando me doy cuenta que llevas mirándome un buen rato, cuando te miro de reojo, cuando encontramos las miradas.

Cambiar las sábanas, las tostadas de mi papá, los cumpleaños, me gustan mucho los cumpleaños. Los planes para el futuro, los recuerdos de tiempos que fueron buenos, un té en la casa de mi amiga, muchos té después de almuerzo con mi mamá, el pie de limón, sentir el frío en tus pies cuando caminas por la casa sin zapatos, sentir el pasto en tus pies cuando estás en verano. El momento justo antes de caer al agua en una piscina. Las primeras veces de todo (como una vez leí por ahí ¿Cuando fue la última vez que hiciste algo por primera vez?) las cartas escritas a mano, los conciertos de tus bandas favoritas, andar en avión y ver las nubes desde arriba, viajar, ver series desde tu computador en un día nublado. Los colibrí, los picaflor, los colores del atardecer. Ir al mercado cuando estás en la playa, muy temprano en la mañana y sentir ese olor. Salir a caminar.

El momento en que te vi por primera vez, cuando tu mirada se cruzó con la mía por primera vez, cuando hablamos por primera vez.

Cuando una disculpa es aceptada, cuando una disculpa es ofrecida. La alegría, El sonido del mar, enterrar los pies en la arena, una llamada inesperada. Las sorpresas. Mirar fotografías y recordar. Hacer deporte, la sensación de trotar al ritmo de la música y sentir una motivación interna a correr más rápido.

Tener sexo con amor, dormir con la persona que amas.

No tener sexo y sólo dormir, abrazados, la noche entera.

La inocencia de los niños, la ternura de los abuelos, el cariño de desconocidos.

Los besos de esquimal, los besos de mariposa.

Respirar aire fresco, los sueños, los momentos, las patadas de un bebé en el vientre su madre, las mariposas en el estómago, los desayunos en la cama. La bondad de las personas, la mente tranquila, aprender algo nuevo, el olor al pasto recién cortado, quererse a uno mismo, los abrazos apretados de mi papá, sentir olores que te recuerdan momentos, cantar fuerte muy fuerte, el olor de un libro nuevo, quedarme dormida abrazada a ti, el olor a eucaliptus.

Preocuparse menos, vivir más. 

En fin, vivir, reír, amar. 

La vida

vida

Aquí me gustaría estar hoy, sólo por un ratito, un ratito chiquitito, sólo por hoy y sólo yo

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