Pensé que nunca lo iba a olvidar y de pronto…tú

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Te quería, cómo te quería; ese pelo risado y esa sonrisa perfecta, con la ironía a flor de piel y aquellas bromas que pocas personas entendían, te quería porque eras aquello imposible, aquello que todas querían, aquello que toda mi adolescencia pensé que nunca podría tener, te quería porque me gustaba todo lo que hacías, o seguramente me gustaba porque me gustabas, eras lindo y además, simpático. Te quería porque te gustaba lo mismo que a mi, pero claro, tú no lo sabías, te quería porque el corazón se me salía por la boca cada vez que te veía, te quería porque mis ojos brillaban de sólo pensar que te podía ver, te quería porque tu forma de decir mi nombre era diferente, te quería porque en mis sueños eras perfectos…y en los sueños se quedó.

     Te quería porque era una niña, te quería porque eras mi adoración, mi figurita de oro que mi mente ponía junto a mi cada noche al quedarme dormida, te quería porque me hacías sonreír con un hola y porque tu más simple desprecio, era causa de mi sufrimiento y pensamiento diario, te quería aún más cuando tú sabías que yo te quería, cuando te paseabas a propósito con tu novia de la mano, sabiendo que esta pequeña te quería, te quería porque cada noche rezaba para que alguna vez me miraras, te quería porque con los pies juntos creía que algún día aquellos mismo labios que decían mi nombre descuidadamente al pasar por mi lado sin siquiera detenerse, algún día, pero algún día, me dirían te amo. Qué enamorada estuve, qué pequeña era, qué larga y angustia agonía de tratar de olvidarte, casi 8 años en los que mi cabeza no pensó en nadie más que en tí, casi 8 años que cada suspiro decía tu nombre, casi 8 años entre primera vista, primer saludo, primeras conquistas, primera conversación, primera llamada, primer te quiero, primer beso, primer te amo. Mi corazón jamás va a poder explicar cuánto te quise ni el por qué, no hay una razón que se pueda explicar si tratamos de hablar de amor, el amor es loco, el amor mueve montañas, el amor es el amor.

  Cómo sufrí, cómo lloré, qué destrozada estuve, pensé que nunca más en la vida iba a poder querer a alguien tanto como te quise a ti, te entregué todo mi amor inocente y esos sueños de niña, cuántas lagrimas no derramé, cuántos pensamientos de tristeza no pasaron por mi cabeza, cuántas amigas levantándome el ánimo. Pensé que me iba a morir de amor, y sólo lo pensaba yo, porque mi madre siempre me dijo: “Cuando conozcas el amor de verdad te vas a dar cuenta sola y verás que todas estas lágrimas de ahora, fueron en vano”, por algo dicen que las madres son tan sabias, te amé hasta que me dolió, luego fue un período de locura en la que mi corazón se puso una coraza que sólo quería jugar con el 1° que se me cruzara única y exclusivamente por dolor, no fui yo por mucho tiempo, cambié del cielo a la tierra, y así sin más, la vida me abre una puerta y ahora apareces él, aquél que siempre supe que estaba para mi, pero no era tiempo aún de conocerlo; era muy joven para morir de amor en aquél entonces, amor que pensaba que conocía bien. Qué niña era, amor es aquél que me llegó después, mucho después…

  Y así pasan los años y ya no son 8 años queriendo al mismo, ya pasan los años y desde aquella 1° mirada ya han pasado 11 años. Cuando uno sufre por amor siempre piensa que es lo peor que puede pasar en tu vida, siempre piensa que después de eso no queda nada, que no vienen más amores, que moriremos solas, con gatos, que no podremos querer a nadie de aquella forma loca que quisimos al anterior, eso pensaba yo, pensé que nunca me levantaría de esa cama y dejaría de llorar, pensé que nunca iba a verlo sin que me saltara el corazón, pensé que nunca iba a poder mirar a alguien a los ojos y de corazón amaralo más que como te amé a tí. Así aparece Nicolas Broglio, un Americano que por el destino lo vine a conocer justamente aquél año que estaba cicatrizando amores pasajeros, lo vine a conocer donde menos pensaba que lo conocería, lo vine a conocer en el año que se supone iba a tener más aventuras locas sin preocupaciones, se supone que este año lo iba a pasar espectacular y sería la maraquilla de América, ¡Qué travieso es el destino! que me amarró de pies a cabeza, me trajo de vuelta a la tierra y sin previo aviso, me pone a los que sería el 2° amor de mi vida, aquél que desde el 1° día me formó un ejército de mariposas en mi estómago, aquél que después de ti, me hizo palpitar el corazón de una forma que me aceleraba la respiración, con aquél acento extraño, esa mirada profunda y esa sonrisa simple, aquél que desde el día uno supe que era con la persona que quería estar. Atrás quedó mi año de locura, de amores y todas esas cosas que mi mente pensó cuando me vine a California, atrás quedó aquél amor de infancia que me hacía estar despierta día y noche, atrás quedó esa persecución continua por un amor que alguna día sería; cuando las cosas van a ser, simplemente son; desde que aquél primer día con mi mirada directa y mi personalidad de acero, me acerqué a ti a pedirte fuego, y tú, mirándome de la misma manera, me respondiste con ganas de conversación; nada hacía presagiar que ese sería el comienzo de un amor loco, de un amor que no puedo explicar ni en palabras de esta tierra ni de las miles que puedan haber, no había comparación a aquél amor que conocí por allá cuando tenía 13 años, este era un amor distinto, ese flechazo que llega sólo una vez y es cuando la gente te dice “cagaste”, este era un amor madura y fue entonces cuando recordé a mi madre y pensé: “Este es, este es el que mi madre me dijo que algún día llegaría”. Así pasaron los días, los meses (y espero que en un futuro los años), conociéndote y enamorándome de los pies a la cabeza, me gusta como hablas, me gusta, como me miras, me gusta notar que estas enamorado a más no poder de mi y que no tienes palabras para explicarlo que sólo me abrazar y sonries, me gusta cuando te ries de mi Inglés imperfecto, me gusta cuando trato de impresionarte con mis historias y a ti no te impresionan un huevo, pero me sonries irónicamente yluego me abrazas para decirme “que linda eres pola”, me gusta porque eres inteligente, porque eres divertido, porque tienes muletillas que jamás has notado, porque eres el mejor amigo de todos tus amigos, porque puedo decirte te amo y sé con certeza que tú sientes lo mismo, me gustas porque sé que no piensas en estar con mil mujeres más, sé que nos tenemos, me gustas por tu forma de caminar, por ese estilo Americano para fumar el cigarro, cuando me guiñas el ojo frente a tus amigos, cuando me presentas a gente nuevo orgulloso diciendo: “Ella es mi novia”, cuando me sorprendes con tus detalles, cuando me das la mano, cuando me besas y suspiras, cuando planeas tu vida conmigo, cuando tratas de aprender Español, Dios eres tan tierno tratando de entenderme, me gustas porque no importa qué tan enojada pueda estar yo, me dejas gritar, patalear, decirte todo lo que me molesta y tú siempre te ríes, me abrazas y me dices: i love you. No puedo seguir nombrando las mil y un razones por las cuales de adoro, te quiero, te amo!, porque no me queda espacio en ninguna parte para agradecer haber salido de Chile y recorrer todo américa para llegar a conocerte a ti y por fin validar aquella frase que mi madre me dijo algún día. Porque estoy feliz de darme cuenta que SÍ pude volver a querer muchísimo más que lo te quise a ti, porque sí puedo despertar feliz todos los días sabiendo que por Dios que sufrí, pero qué feliz estoy ahora, porque aquellos llantos ya no son más que recuerdos, porque tus palabras ya no son más que cordialidad, porque mis palabras ya no tienen cariño, porque mi corazón se entregó completo, porque nunca antes había querido dejar Chile completo con todo incluído, por alguien, siempre pensé que esa gente era ridícula “Já, mire que dejando todo por amor”, y ahora estoy en la misma fila del avión, porque con nadie había pensado en ponerme el vestido de novia ni menos imaginarme a mis hijos con un padre tan maravilloso como lo será Nic. Porque te amo mi amor, y porque doy gracias por haberme levantado de aquél sufrimiento que pensé nunca terminaría, y encontrarme con la felicidad que incluso pienso no merecer, o qué no merecer, por Dios que me la merezco, siempre dicen que después de lo malo viene lo bueno. Gracias vida. Gracias Nic.