Paréntesis

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Mi rutina diaria consistía en levantarme todos los días a las 6.30 de la mañana, caminar directo al baño, tomar una ducha, mirarme al espejo y pensar “Qué flojera ir a la universidad”, volver a mi habitación, escoger la ropa para salir a calle vestida entre decente y despreocupada, volver al baño, pelear con mi pelo para dejarlo “en forma”, ir a la cocina, poner el hervidor, prepararme mi té con 10 gotitas de endulzante, hacer mis tostadas, sentir el frío de la mañana y recordar qué importante tenía para el día; salir a las 7.40 en punto y no tan en punto, saludar al conserje, esperar la micro con los $120 en la mano, mirar las caras de sueño de todo el mundo en la mañana, tomar la micro, no encontrar asiento, revisar mis cuadernos en el trayecto a la U, llegar a la U, buscar la cara del tipo que me gustaba, encontrarlo, sonreír… tener mis clases, ver a mis amigas, carcajadas, conversar con ellas, break, tomar un café y, por supuesto, fumar un cigarro, volver a las clases, almuerzo, enamorarme cien veces de caras bonitas que cambian todos los días, terminar a las 5.30, tomar el bus, llegar al departamento, ver a la Fran y contarle mi día, un cigarro, ir a comprar el pan, jotearme al empaquetador del supermercado, salir de ahí, hablar todo el camino con mi amiga de lo bueno que está el empaquetador y que algún día le voy a hablar, llegar, comer tostadas, fumar un cigarro, tomar un té y ver la tele, ¿Tenía algo que estudiar?, revisar cuadernos, meterme al pc, revisar su perfil en facebook, darme cuenta que no le gusto ni un poco, sufrir con música corta venas, luego reírme con la Fran por lo mismo, dormirme mirando fotos, videos, youtube, derivados… levantarme al otro día a las 6.40… y así. Rutina de una semana normal, rutinas que simplemente hacían mi vida completa, fin de semana empacar, llegar a mi pueblo, con aquél olor que sólo siento yo, ver a mi mamá, sentir un hogar, abrazarla y comer pollo con arroz, que llegue la noche, salir a beber (hay que desestresarse de la semana), pasarlo bien, ver a mi hermano; Domingo y de vuelta a mi pequeño mundo en otra ciudad… y así, seguimos de nuevo.

  ¿Qué pasa cuando de pronto tu rutina y tu vida tiene un “Paréntesis”?.

Un vuelo a Estados Unidos, una ciudad de películas, otro idioma, otra vida (por un rato, pero otra vida), nadie te conoce, puedes hacer de ti lo que quieras ser. Levantarse a las 7AM, pelear por llegar antes que tu hermana gringa a la ducha, mirarse al espejo y decir: “Dios, debo cambiar la cara porque hoy tengo 24 alumnos que enseñar, no puedo parecer dormida”, volver a mi habitación, mirar por la ventana y darse cuenta que hace un frío de puta madre y es Enero, vestirse más decente que relajada, usar zapatos de señorita, peinarse y organizar tu día, bajar a preparar tu desayuno con 4 personas más dando vueltas, no hay tostadas, no hay té del Chileno, prepararse un pan falso con mermelada (qué asco me daba la mermelada cuando estaba en Chile), preparar tu almuerzo para comerlo luego a las 12 del día, subirse al auto con la dueña de la casa, llegar al colegio, niños corriendo a abrazarte porque llegó la “Maestra Pola”, caritas pequeñas que sólo saben abrazar y ser tiernos, entrar a la sala calefaccionada, padres saludándote como una respetable autoridad, trabajar, enseñar…”No toques eso”!; “No puedes ir al baño en medio de la clase”, “Voy a tener que anotar tu nombre en el pizarrón si te sigues portando mal”, “Haz tu tarea!!!”, “Llevas 20 minutos molestando a tu compañero, ¿Quieres ir a la oficina?”…”Maestra Pola tengo hambre!!”….”Maestra Pola, le hice un dibujo”, “Maestra Pola, puedes ser mi mamá?”; break, cafetería del colegio, un café amargo sin mucho gusto, mis amigos cansado en las mismas que yo, caras agradables de ver, un sentimiento de confianza extraño, “Qué harán después del colegio?”; “Tengo tutorías” “tengo babysitting”, “Tengo homework club”, “A qué hora terminan todo?” “Vayamos por una cerveza en la tarde?”… mensaje en mi celular “Buenos días mi amor!! cenemos juntos?”, sonrisa en mi cara…ya tengo planes. 

  Caminar con mi hermana menor (gringa), dejarla en casa, trabajar horas extras…6 de la tarde, y otro mensaje “Mi amor te paso a buscar en 15 minutos”, sonrisa en la cara, cambio de ropa, suena el timbre, me subo al auto y me transformo en princesa, palabras bonitas, cigarros relajados “Cómo estuvo el trabajo?” “Bien, los niños estaban como locos y el tuyo?” “Bien, hoy estuvo ocupado” “Qué quieres comer?” “Me da igual, pidamos algo y vemos una película”…final del día y me doy cuenta que debo volver a la casa porque me espera otro día agotador, beso de película, la princesa se baja del auto y regresa a su habitación, cerrar los ojos a las 10 en punto, dormir y despertar, nuevamente, a las 7 AM con la energía que está perdida.

   En un par de meses regreso a Chile, regreso dejando todo el paréntesis de mi vida diaria  atrás, dejando todo lo que me ha hecho crecer y madurar de un sólo trago. Llegar acá, encontrar al mejor hombre del mundo y darme cuenta que no todos los hombres valen callampa, sentirme como princesa aunque tenga 23 años, crecer, crecer y crecer. Extraño a mis amigas y las risas sin sentido, extraño las comidas de mi mamá y sentirme una niña chica que el papá le paga todo; cuando sentía que mi vida iba de lo más normal, me llega el cambio y APRENDE MIERDA!…

  Paréntesis que se cerrará al minuto que tome ese avión de vuelta a Sudamérica; amigos que quedarán atrás, alumnos que seguirán creciendo y probablemente me olvidarán, ciudades hermosas, viajes por montón, mi vida independiente, “El sueño americano”, paréntesis que se manifiesta de distintas formas en todas las personas, pero que sin duda todos lo tenemos, paréntesis que en mi caso fue en grande, paréntesis que me mostró al amor de mi vida y al mismo tiempo me muestra un cartel de caducidad y yo me enfado con la vida misma y el destino de mierda por hacerme sentir tan querida con algo que sé que va a tener un fin con fecha incluída…porque esto es un paréntesis y la vida sigue y volveré a levantarme a las 6.30 y a prepararme tostadas y té, tomaré el bus como cualquier estudiante y pensaré “Qué suerte tuve de haber tenido ese paréntesis en mi vida, en el que pude conocer más de lo que me hubiese imaginado, paréntesis que me hizo conocer lo que es querer a alguien de corazón y que esa persona te quiera igual, paréntesis que me hizo valorar a mi familia, mis amigos y mi país, paréntesis que no buscaba, pero llegó porque sí, paréntesis que siempre se supo que tenía que cerrarse; paréntesis que hizo que todo fuera maravilloso, fue un vistazo de lo que podría ser mi futuro, fue la burbuja que uno se imagina cuando tiene esos sueños de niña, como ese sueño con muchos acontecimientos y luego te despiertas y la vida sigue, paréntesis que me va a costar cerrarlo y me va a sacar lágrimas que no tengo, paréntesis que recordaré por toda, absolutamente toda mi vida, o quizás un paréntesis que no tiene fecha de cerrarse, paréntesis que tenía que ser perfecto, si fuera lo contrario mi paréntesis habría sido una miseria en estos lados.

   No quisiera despertar mañana y sentir que tú fuiste un paréntesis, pero qué tal si simplemente mi destino consiste en eso? y si en verdá estuviera durmiendo y despierto mañana pensando que tuve una premonición de mi futuro? o que soñé con la vida “perfecta” que desearía para siempre?…

   No sé si cuando regrese las cosas serán exactamente como estaban, pero de lo que sí estoy segura, es que ESTE fue el gran paréntesis en mi vida, que, tarde o temprano, todos tendrán….

¿Seré yo el paréntesis de él? ¿Habré sido yo en algún momento el paréntesis de alguien?…

http://www.youtube.com/watch?v=NQQGYWNH1-0 Link de la película “PARÉNTESIS” cuando la vi por primera vez, nunca pensé que el mío me estaba esperando a la vuelta de la esquina, un par de años después…

 

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