Estar lejos de casa

  Image

 

El pan tostado, el té o el café por las mañanas, tu mamá gritandote y tú enojada, tu papá llamándote por tu segundo nombre, señal clara que algo no hiciste bien, estudiar para la prueba del día que sigue; algún artefacto eléctrico se echó a perder y retrasó tu salida por la mañana; las juntas con tus amigas a la hora del té y quizás algún pelambre por ahí; los cigarrillos a la orden del día, la comida mala de estudiante, la “sh” del Chileno, el conchesumadre con todas sus letras, el asado con pan de sobra y las longanizas que chorrean, las piscolas y tres hielos, el vino tinto y las sobremesas por horas, el tipico imbécil que te ha gustado siempre, el amigo de mierda que ya no es tu amigo pero por costumbre lo llamas así, las amigas que sufren y sufren por hijos de puta, el hermano ingrato, las llamadas cortas, los bocinazos, las guitarras y los músicos callejeros, el “helado a $100”, la empanada de pino, el olor a eucaliptus, el olor a mi mamá, los dichos mal dichos de mi papá, el ladrido de martín, el sonido de la puerta cuando llega mi mamá (Siempre con mucho ruido), la música latina, los panderos, las marchas, los amigos de verdad, la familia, las risas hasta llorar, la tele Chilena de mierda y la marraqueta con palta.

   Entre otras cosas que extraño de Chile, podría seguir enumerando un montón. Hoy cumplo mi día cinco en NorteAmérica y pareciera que llevo un siglo acá, los días pasan muy rápido pero el corazón late más lento, hace rato que no escucho los gritos de mis amigas y la verdad es que he comenzado a extrañar, es raro porque a veces pasan semanas sin que viaje de Concepción a mi casa, pero cuando dos culturas chocan, es imposible no comenzar a comparar. Estoy feliz acá; gente linda (literalmente), sonrisas fáciles, tecnología que en mi vida voy a aprender a usar bien, comida orgánica (familia vegetariana), casas lindas (literalmente de nuevo), y tipos guapísimos, pero y?… trato amable, país nuevo, paisajes hermosos, playa a dos pasos, el mundo a mis pies, “El sueño americano” así es, es el sueño americano y yo puedo dar fe que eso es así. Es que esta experiencia me ha servido, más que para mi vida profesional, me ha servido para valorar lo que tengo en casa (Chile), para valorar aquellas cosas que me fastidiaban hasta decir basta, me ha servido para darme cuenta las personas que tengo al lado y aquellas que tengo al lado, pero de adorno y que ya no las quiero más, esta experiencia me ha servido para medir mis propias capacidades y para conocerme a mi misma. Realmente amo a mi familia más que a nada en este mundo. Nunca antes en mi vida había podido conversar con mi yo interior, el otro día tenía frente a mi una playa inmensa, sonido de gaviotas, verano, mis pies descalzos, mil gente a mi alrededor pero en mi cabeza estaba sola, completamente sola en esa inmensidad, fue la primera vez que puede conversar conmigo y así mismo es como fui poniendo en cajones las cosas importantes, las que quería mantener y aquellas que quería desechar; fue impresionante darme cuenta cómo estaba de desorganizado todo en mi mente y que haya tenido que llegar hasta Estados Unidos para poder encontrarme conmigo misma; es cierto que no llevo nada acá y que me falta pasar un año entero, pero si puedo decir que venir de un lugar donde casi todo es fiesta y llevas 22 años en eso y llegar a un lugar donde todos te miran y te saludan y eres importante y te tratan bien y la gente te quiere sólo porque eres diferente y tienes mil actividades diarias; eso…eso sí que te hace pensar, aunque sean dos días. A ratos me siento como pollo en corral ajeno, el idioma no me cuesta, pero las tallas no me hacen gracia, mi familia de acá es genial, nada que decir, pero los abrazos no son diarios como los de mi papá.

   Yo no sé qué pasará conmigo en lo que queda de año y en lo que se viene hasta que me vaya, sólo sé que hoy puedo decir que estoy feliz con la vida que tengo, que mis decisiones me han llevado hasta donde estoy ahora y que me estoy conociendo más en estos 5 días, que en lo que me he conocido en toda mi vida.

“Gracias a la vida, que me ha dado tanto”

Anuncios

“No me importa si eres n…

“No me importa si eres negro, blanco, heterosexual, bisexual, gay, lesbiana, bajo, alto, gordo, flaco, rico o pobre. Si eres amable conmigo, yo seré amable contigo. Simple como eso”

Unfinished business

Image 

Hay historias en la vida de toda mujer que quedan sin terminar, me refiero específicamente a las mujeres, porque somos nosotras las que siempre entregamos mucho más a la hora de querer, querámoslo o no, somos las mujeres las que pensamos y le damos vuelta a los asuntos mucho más que los hombres; somos nosotras las que recordamos escenas, las que nos emocionamos con una sonrisa, las que siempre pensamos en que aunque el tipo te haya dicho a la cara que NO te quiere, en nuestro interior siempre queda esa ilusa luz de esperanza. Qué pasa con esos asuntos que quedaron pendientes en algún momento de tu vida? qué pasa con aquellos casos en que el final pudo haber sido distinto y algo en tu interior te dice que en algún momento ese asunto sin terminar tiene que tenerlo? Ese momento en que te das cuenta que la verdad es que más que tu mente, es tu corazón el que te dice que nunca va a poder seguir adelante si no termina lo que alguna vez dejó inconcluso. Siempre hay uno que quiere más, en todo orden de cosas, es quizás por eso mismo que los asuntos sin terminar se convierten en una pesadilla cuando en tu imaginación todo parece mucho más lindo. Recuerdo esos amores de colegio, esos de 15 años cuando dar un beso en la frente me hacía sonreír todo el día (digamos que la cosa no ha cambiado mucho porque aún me pone más feliz el beso en la frente de alguien que quiero, que un beso en la boca), ese amor de colegio que andar de la mano era lo más lindo y que cuando ambos salieron de 4° medio, sabías que ese asunto algún día tenía que terminar como correspondía; les tengo noticias, el mundo es redondo, redondo y hace poco me encontré con ese compañero y la verdad es que el asunto sin terminar, sí se pudo terminar y bastante bien, los dos muertos de la risa porque siempre supimos que en algún momento, aunque fueran 6 años después, ese asunto debía ser, porque así es la vida, las cosas no quedan así no más, aunque hubiésemos sido un par de cabros chicos jugando a querer, ahora dos tontos grandes, sin pretensiones de enamorarse (porque las circunstancias de ambos lo hace imposible) pero terminando como debió haber sido. Por eso creo que el mundo es tan redondo que todo lo que comienza en algún punto de tu vida debe terminar; así mismo con las conversaciones, cuando uno sabe que una conversación terminó de la peor forma posible, y los ánimos no quedaron bien, en algún punto de la vida esa conversación se dará espontáneamente, porque según mi punto de vista los “Unfinished business” en algún momento siempre tienen que ser terminados. “Quedamos en que íbamos a ser amigos, pero un mes después no nos saludamos en la calle”, no me preocupa ahora porque, aunque en este momento no me salgan más que palabras de odio para el aludido, por lo desagradable que suena para mi incluso hasta oír su nombre, sé que en algún punto el tiempo me va a dar la razón y quizás una conversación madura, pero hoy no es algo que me tenga sin dormir, es increíble como sí se puede pasar del amor al odio, lo he vivido en carne propia y sí, te odio, hoy te odio porque perdí mucho tiempo tratando de entender lo que todo mi alrededor sí entendía y no fue hasta hace poco que me di cuenta que realmente no estaba siendo muy inteligente conmigo, ya eras nadie para mí, pero bastó un segundo y mis deseos más malos llegaron a mi mente, te odio y creo que eres la primera persona que me hace sentir odio.

  Una conversación en un parque, un café de máquina, una manos frías, una chaqueta achiporrada y 4 años de historia, 4 años en el que la primera mirada la hicieron volar y por años la hizo llorar, el mundo siguió su curso natural, ella siguió queriéndolo, a él le bastó el 1° beso para dejarla, ella incondicional, él indiferente…4 años más tarde, vuelve su nombre en su celular con el encabezado “llamando”, una voz con miedo de este lado dice: Aló? y la voz de arrepentido y desorientado, 4 años del otro lado dice: “Vamos por un café?” y el paseo por el parque, y el café y las manos heladas vuelven a escena, una banca en medio de los árboles, dos personas que se conocieron muy bien y que ahora, sentados en esa banca, no parecían más que dos perfectos desconocidos, ella con el sentimiento intacto, él, dándose cuenta que siempre la quiso ¿Tarde?, nadie sabe, pero el beso en la frente trajo de vuelta lo que su corazón confirmaba año a año…no hubo beso, no hubo confesión, de la boca de ella no salió un te quiero, pero la rabia de saber de que luego de 4 años nada había cambiado, la hicieron ponerse de pie y salir de lo que tanto la hizo sufrir; ¿Él también la quería? ¿Él la quería de vuelta? tarde. Asunto sin terminar, que por fin terminó, con una conversación simple, de esas de antaño, sin beso, pero con la certeza que ella fue la incondicional y él el típico hombre que se dio cuenta que la chica mala no le sentaba bien y en verdad quería a la pequeña de hace 4 años. Nadie dijo que los asuntos sin terminar siempre terminan felices los dos, pero aquí y en la quebrada del ají, deben terminar…