Fin de semestre, yo quiero una caja de vino

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Estamos en la última semana se clases, estamos todos estresados, estamos todos ocupando horas y horas en estudio para obtener sólo una buena nota, estamos con menos horas de sueño, estamos cansados, los entiendo a todos por igual. Típico que uno en estas fechas comienza a pensar qué quisiera estar haciendo en vez de estar estudiando o yendo a clases, la mayoría coincide en irse a la playa con el melón con vino y los amigos; yo hoy, hoy martes a las 20.01 hrs, lo único que quisiera, es estar en una fogata, guitarras, un poncho, un mate en una mano (o en su defecto una cajita de vino y no digamos que soy borracha), mi cajetilla de cigarros en la otra, un gorro de lana, mis polainas, teteras en el fogón, risita fácil y relajación total, según yo eso es mejor que estar pensando en un carrete masivo o todo lo que muchos quieren. ¿Quién piensa igual que yo?, la verdá es que deben haber varios, sólo quiero que se termine el semestre para poder estar tranquila sin pensar que tarde o temprano debo sumergirme en libros y cuadernos, no es tan tirado de las mechas ah?. Vengan vacaciones de invierno, que nadie las detenega!! que ya quiero estar mirando el cielo nublado, sentir mis pies con la lana de las polainas chilotas, la estufa a leña de mi casa, la tetera hirviendo y el pan amasado de mi madre. No le pido na’ más a la vida.

 

PD. Se acuerdan de la Catalina de “La Fiera”?, se acuerdan de la casa en el sur que ella tenía?, eso, exactamente eso es lo que quiero para vivir…

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Quiero, esto quiero…

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Quiero, ¿Qué quiero? ya sé que quiero.

   Quiero estar en un campo con un pasto que me tape cuando me acueste, quiero que alguien toque la guitarra a mi lado, no importa quién sea y cantar hasta quedar sin voz. Quiero que me llegue el sol de invierno a la cara, ese sol que no calienta, pero que me deja un sabor tibio, quiero que me llegue el viento cálido y sentir un poco de frío. Quiero tener un cuaderno en blanco y una caja de lápices, quiero escribir hasta terminar el cuaderno y comenzar con otro, quiero borrar partes de mi vida e inventarle finales distintos a muchos otros. Me siento encerrada en una ciudad inmensa, me siento ahogada en un vaso de agua y siento que quiero gritar desde lo más alto hasta que me aburra de gritar, quiero olvidarme de ti.

  Necesito un cambio, pero no un cambio de acitud, necesito un cambio a mi alrededor, quiero tener 5 amigos para contarlos con una mano, quiero que desaparezca la gente falsa, las diferencias sociales, las diferencias raciales, las discriminaciones y que la gente ría más. Quiero dejar de etsar estresada, ponerle stop a mi vida citadina y quedarme estancada en el campo pretendiendo que el mundo se detuvo conmigo. Quiero dejar de mirar hacia atrás con amargura y buscarle la parte positiva de los errores de mi vida. Quiero abrazar a mis hermanos, a los dos juntos y quedarme con ellos por mucho rato sin decir nada, quiero estar con alguien con el que el silencio sea compañía y la bulla estorbe, quiero estar con alguien que prefiera quedarse abrazado a mi una noche entera y no tratar de tener sexo sin un valor real de por medio, quiero que las personas dejen de ser tan animales y sean más sentimentales, quiero que el te amo vuelva a tener el valor de antaño y que las familias tengan más comunicación. Quiero salir corriendo ahora y olvidarme del ruido de la ciudad, quiero que la gente sea más simple, que la autoestima de las personas no se mida por grados de belleza y que desaparezca la televisión idiota. Quiero que la gente se exprese más y que no exista el orgullo, la envidia ni el rencor. Quiero que la gente diga te quiero sin pensarlo tanto y que los abrazos sean más espontáneos, quiero que la gente ame sus defectos y que dejen de preocuparse tanto por los 5 kilos de más que abundan en el invierno. Quiero tener a mi familia por siempre, quiero pensar menos, mejor quiero dejar de pensar.

   Quiero dejar de espontánea de modo que mis sentimientos no se demuestren tanto, quiero que las miradas sean siempre más fuerte que las caricias y que el amor deje de ser tan a la ligera. Quiero tantas cosas en esta vida, tantas cosas que se me hace difícil ordenarlas por prioridad, quiero parar el reloj por un día, tirarme en mi cama, mirar el techo y por sólo un día, sólo un día, preocuparme por nada, realmente quiero ese campo para mi con ese sonido de guitarra de fondo. Quiero que la gente deje de hablar de los demás a las espaldas y que la equivocaciones de algunos no sean causa de burla para otros, no quiero más gente sin valor en mi vida, vamos sumando calidad más que cantidad…

  Realmente quiero esa guitarra, esos campos, ese escape… ¿Acaso es mucho pedir?

Don’t look back in anger, at least not today…

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“Cartas que jamás serán leídas”

¿Por qué escribo?, las razones que hacen que mis emociones queden escritas en hojas que pueden ser quemadas, en blogs que pueden ser cerrados o en cuadernos que pueden ser perdidos, es simplemente porque las palabras se las lleva el viento.  Nunca nadie podría llegar a entender si quisiera expresar todo lo que me pasa diciéndolo, en mi caso, es un cien por ciento cierto que me expreso mejor escribiendo que hablando, que, generalmente, siempre se mal entiende. Lo escrito puede ser borrado, lo escrito puede ser perdido, pero es algo que tiene registro, es algo que es hecho; cuando uno habla no tiene la estructura necesaria para ordenar tus ideas de manera clara al momento de expresar tus sentimientos hacia quién sea (no sólo amorosamente; me refiero a la vida en general). Las palabras pueden ser olvidadas, el viento se las puede llevar y no puedes volver siempre a recordar las palabras exactas. El papel todo lo cambia, el papel tiene la maravilla de estar en blanco esperando ser llenado con lo que uno quiera, el papel hace que me entregue por completo a las profundidades de mi imaginación, crear, traspasar parte de mi a una hoja a la que puedo recurrir cuantas veces sea necesario para revivir las emociones de ese mismo momento. Escribir es mi forma de protestar contra las cosas que no me causan gracia, escribir es mi forma de empatizar con la gente, escribir es mi forma de desahogo. Pocas veces se me da eso de sentarme a conversar con gente y que las lágrimas caigan botando la rabia, botando la pena, cuando escribo (que es mucho más a menudo que cuando me sincero) cada letra va botando lo que tengo guardado, cada palabra sin pensar va dejando atrás lo que antes estaba encerrado en mi mente. Escribir, aunque sea sin sentido, aunque sean palabras sin conexión, escribir me deja el cuerpo y la mente vacíos para poder dormir en paz, por eso siempre escribo de noche ¿Se habían fijado?.

Mi memoria es como la de un pajarito, siempre recuerdo sólo aquellos hechos que me marcan de una manera importante, siempre olvido nombres, caras, siempre olvido fechas; pero nunca olvido los detalles más pequeños que alguien hace por mi, puedo olvidar un fin de semana completo, pero nunca voy a olvidar el gesto que hiciste con tu cara cuando te causó gracia que arrugara mi nariz; puedo olvidar una semana entera, pero nunca voy a olvidar esa palabra precisa y espontánea cuando me puse a reír. “No retengo lugares, ni fechas, ni nombres; en cambio jamás se me escapa una buena historia” Isabel Allende; esa frase la saqué del libro Paula (qué libro más triste) y nunca más se me olvidó (obvio, me identificó mucho); es totalmente cierto, yo soy la reina del olvido, se me pierden las cosas, siempre tengo sólo un calcetín y el par ni idea!; siempre pierdo las llaves, nunca encuentro ni contesto mi celular y mil cosas más, pero jamás, jamás de los jamáses voy a olvidar una historia de mi vida que haya sido importante (en general, no me pidan detalles), soy curiosa, podría morir si fuera un gato. Por eso escribo, porque tengo la necesidad de contar historias, historias mías, historias de personas que conozco, historias inventadas, escribo porque es interesante, escribo porque es la manera de que en algún modo me desahogo. Alguien muy sabio me dijo hace poco que cuando tenga pena busque la forma de liberarla; yo le respondí que lo único que calmaba mi pena era escribir, esa persona me dijo que era lo mejor, que luego que dejara plasmado en un papel todas las emociones que tenía en ese momento, las leyera y luego las quemara, para que junto con las palabras escritas, se quemara lo que estaba escrito. Tengo pena, tengo pena de leer mis cuadernos de niña, en esos que ponía mis sueños para el futuro, en esos que contaba que el niño que me gustaba me había mirado de reojo; esos tiempos, cuando un hola era lo que hoy una noche descontrolada de “amor”.  No los quiero quemar ni dejarlos atrás. ¿Debo hacerle caso?; tengo otro cuaderno con sólo cartas a un “amor platónico” de no hace mucho, cartas que escribía cuando aún no sabía el nombre, cartas que sacan a relucir lo más niña que hay de mí, lo más inocente, lo más puro, lo que nunca nadie pensaría que soy; hasta vergüenza me da leerlas a mi; un día quise quemarlas porque ya no valía la pena, pero de pronto todo cambió… Me voy en 2 meses más, debería entregárselas ahora que sé algo más que su nombre? o lo debo dejar en lo más profundo y escondido rincón de mi secreto corazón?…Dejarlas en el cuaderno es la mejor opción, quizás cuando me muera y mi madre cumpla su sueño de publicar todo lo que escribo, tome esas cartas, y aparezcan por ahí en algún lugar con el título que le tengo al cuaderno: “Cartas que jamás serán leídas”

Me extraño, me extraño en lo más profundo de lo que soy. ¿Quién es esta que llegó sin avisar?, quiero el campo de fresas para siempre de nuevo en mi vida…

No soy ni fina, ni elegante; pero “le” tengo amor

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Nunca he sabido conquistar en todo lo que mi pequeña vida da; desde que era chica, unos 5 años, siempre agarraba a patás o a palmetazos a cualquier niñito, nunca fui fina y delicada, es más, tenía una “casa en el árbol” con mi hermano (más bien eran un par de palos sin sentido clavados a medias) y subía como spiderman por el tronco con las mechas para cualquier parte y la rudeza de un machito. En vez de ver Candy veía Dragon Ball con mi hermano; en vez de jugar con amiguitas a las barbies, jugaba a la lucha libre con mi hermano en la cama de mis papás (si, igual tenía barbies y juntaba esquelas y esas cosas de niñitas), siempre fui tan bruta y poco fina, esto de tener la voz heredada de mi papá, más que hablar como princesa, toda la vida he hablado como ser humano con amigdalitis, el tremendo vozarrón a lo Paty Maldonado y más encima pésima cantante. Tuve que aprender a quererme así; con el ejemplo de vivir siempre con mis hermanos, mi papá y mi mamá intentando vestirme de rosado y ponerme zapatitos de charol; ella quería una princesita de hija, en cambio, le salió la negrita de mechas crespas, voz ronca, bien puntúa, poco delicada y llevá a su idea…no le esperaba un futuro esplendoroso “A esta cabra va a costar venderla” como dijo la Kena de casado con hijos cuando nació la Titi.

Con el pasar del tiempo las cosas fueron cambiando, ya no le pegaba a los niños y usaba faldita. A los 13, conocí al que sería el amor de mi juventud hasta los 20 (ya, todavía lo recuerdo, pero ya no es como antes) mis fatídicas técnicas de conquista, que en ese tiempo recién comenzaban a hacerse notar, no demoraron mucho rato en hacerse presente ¿Resultado? FAIL, era la peor conquistando del mundo, aparte de lo poco agraciada que es una niña a los 13 años en todo el proceso de pubertad, sumémosle mis rulos exagerados mi poca delantera y mi personalidad extrovertida; no había ninguna posibilidad con el minurri del pueblo; estaba perdida. Cinco años me duró la pifianza, en la que los mensajes de texto, los llamados, el chat y las persecuciones “espontáneas” fueron pan de cada día; yo no sé qué pretendía ¿Se aburriría de mi perseverancia y me amaría repentinamente? ¿Puede un ser humano insistir 5 años teniendo ya 18? esa era pifianza mía y de nadie más. Parece que el pasar de los años me fue cambiando por dentro y por fuera, como que me di cuenta que ALGO estaba mal y debía tratar de ser como el resto de las niñas, sin decir garabatos, portarme bien, no tomar, no fumar, no nada; así llegamos a los 18, donde la pequeña poco agraciada Polilla, se convirtió en 48 kilos de piel morena, pura candela, sonrisa ancha, pelo dominado y una señorita…¿Qué pasó entonces?, entonces el minurri del pueblo supo que ella existía y nació el amor. Linda la historia si no fuera por el final de las mil pelotas que tuvo; el príncipe no era más que el lobo disfrazado de oveja, el príncipe convertido en sapo, y la pura cara bonita…toda mi adolescencia perdida; el mar de lágrimas y toda la parafernalia que un amor adolescente implica. ¿Qué saco como conclusión? NADA, porque hoy tengo 22 años y la verdad es que las cosas (amorosamente hablando) siguen igualitas, sigo siendo de las mismas pegadas, pegadas, pegadas, de esas que no avanzan aunque pasen años, de esas que esperan que el que te gustó hace 2 años, ALGÚN DÍA te va a pescar (queridas, por experiencia propia les digo: EL QUE PERSEVERA, TRIUNFA!) y la verdad es que sí me ha resultado, no sé si es porque soy demasiado perseverante, no sé si porque a medida que pasan los años, me pongo más bonita o porque los planetas se alinearon ¿Alguien sabe? yo no. El punto que destacar es que yo he vuelto a mis raíces y mis técnicas de conquista son un asco, soy el ser más TORPE del mundo para coquetear, no me sirve ser una dama, porque siempre me mando alguna embarrada, no tengo filtro para decir las cosas y ser una señorita, no decir garabatos, no empujarlos ni hacer nada de esas cosas simplemente NO van conmigo, tengo un serio problema para no mandarme embarradas y siempre me desubico.

El tiempo sigue pasando y yo estoy aquí, borracho y loco y mi corazón idiota, siempre brillará, siempre brillará(8) así es aquí estoy loca como una cabra de cerro pero con el corazón brillando siempre, porque no por ser media loca quiere decir que sea una insensible y que no quiera a nadie, de hecho, yo siempre quiero a la gente, no soy una señorita, no soy de las que usa chalequitos de hilo y la trenza al lado ni la que no toma y conquista a los “chicos” por su pureza, ser tranquilita y buena persona; yo soy la cagada de la cabeza, que se ríe a grito pelado, que no tiene filtro, la que es buena persona, pero definitivamente no una señorita. “Polos opuestos se atraen” “Cada oveja con su pareja” y blá blá blá; yo digo que la cuestión es simple: Hay que quererse no más, ser como uno es, si al chiquillo le gusta: BIENVENIDO SEA; y si no; lástima, porque tarde o temprano sale a relucir lo que uno realmente es, yo no sé conquistar, soy pésima y no lo oculto, si algún chiquillo se fija en mi, va a ser con toda la pifianza incluída; están avisados.

La foto es TAN representativa:

-Mr Darcy: Me gustas mucho

-Bridget Jones: Ah, aparte de fumar y de tomar y de la madre vulgar y el vómito verbal?

-Mr Darcy: No, me gustas mucho, tal cual como eres.